A lo largo de la historia, los sistemas económicos principales, como el capitalismo o el comunismo, han ido conviviendo y luchando entre ellos para lograr la supremacía. Actualmente, el sistema capitalista es el dominante alrededor del mundo, aunque otros gigantes como China o Rusia siguen luchando para demostrar que el comunismo es el mejor sistema económico. Uno de los grandes temores del capitalismo son las comisiones. La República Popular China, sin embargo, utiliza un sistema mixto que le está dando resultado y que amenaza con romper la supremacía que se reparten desde hace años los Estados Unidos y Rusia.

¿Qué es el capitalismo?

El sistema capitalista se caracteriza principalmente por el uso de la propiedad privada, a diferencia del comunismo donde se considera que todo es de todos, y el capital humano como herramienta para producir un producto final que se venderá a otro consumidor e intermediario. Esta palabra tiene su origen en capital (forma de producción). El objetivo en el capitalismo no es otro que el máximo beneficio económico. Por ello, elementos y ratios como la productividad van a diferenciar una empresa capitalista de éxito de otro que no alcance la gloria. En este sistema de producción también intervienen sistemas de producción como las economías de escala. En las empresas capitalistas se diferencian entre costes fijos y costes variable. Los costes fijos siempre serán los mismos independientemente del nivel de producción en cada uno de los diferentes ciclos. En cambio, el coste variable dependerá de cada unidad producida. Las empresas de gran consumo aprovechan este tipo de sistema aumentando la producción buscando reducir los ciclos de producción y, por tanto, los costes fijos. De esta forma, se aumenta el beneficio reduciendo los diferentes costes de producción.

Sin embargo, no hay que obviar que según el tipo de empresa, el stock también tiene un coste que hay que lidiar. Por tanto, cada empresa capitalista gradúa su nivel de producción en función de la demanda que exige el mercado. Precisamente, es en este mercado donde empresas y personas de forma totalmente privadas ofertan productos a unos consumidores que cuentan con la libertad de adquirir todos los bienes o servicios. En cambio, en algunos sistemas comunistas como en Cuba, los ciudadanos cuentan con una cartilla de racionamiento que limita los alimentos que pueden adquirir. Es algo usual en situaciones de guerra. Sin ir más lejos, en España también se vivió durante la época de posguerra después que Franco alcanzara el poder e iniciara la recuperación después de una Guerra Civil que duró tres años. Los precios en el sistema capitalista dependen de la oferta y de la demanda. Cuando algo es escaso y hay muchas personas que lo requieren, el valor de dicho producto subirá traduciéndose en un precio más alto. Es algo que ocurre con el petróleo que fluctúa en función de la cantidad de la que se dispone y las necesidades que existen alrededor del mundo.

El efecto contrario ocurre con aquellos productos donde hay poca demanda para un stock enorme. Cuando se produce este tipo de situaciones, los precios bajan. De hecho, las conocidas rebajas que utilizan algunas empresas durante diferentes momentos del año mezclando tareas de marketing y de financiación sirven para intentar perder lo mínimo posible por aquellos productos que cada día que pasan en el almacén o el escaparate suponen un coste añadido para la compañía. El capital de producción ha sido siempre fuente de conflicto a lo largo de toda la historia del capitalismo. Algunos movimientos como el ludismo fueron el punto de partida. El inicio de la utilización de las máquinas en lugar del capital humano llevó a la clase obrera a levantarse rompiendo las máquinas que permitían a la burguesía aumentar sus beneficios, el principal principio del capitalismo. La lucha obrera en el capitalismo se ha ido repitiendo a lo largo de la historia con figuras como Karl Marx y Friedrich Engels, pioneros del socialismo utópico, o el anarquismo de Alejandro Lerroux en España a lo largo del siglo XX. Hoy en día, siguen las manifestaciones reclamando unas mejores condiciones de trabajo. De hecho, como bien dicen los principios del capitalismo, los empresarios siempre buscan conseguir la máxima productividad al mínimo coste, y eso incluye obviamente el salario de los propios trabajadores.

Ventajas del sistema capitalista

Con todo, el sistema capitalista cuenta con sus ventajas para aquellos que deciden aplicarlo. Las más destacadas son las siguientes:

  • Lo tuyo es tuyo y de nadie más. El principal rasgo del capitalismo es que las personas cuentan con propiedades que son suyas y no debe compartirlas con alguien que no quiera. No hay que olvidar que el comunismo se basa en un principio colectivista donde todo es de todos. ¿Se imagina tener que dejar entrar a quien quiera a su casa?
  • La meritocracia tiene premio. Si una persona trabaja duro, aporta un servicio a la sociedad y se sacrifica tendrá premio. En el comunismo, todos deben cobrar lo mismo y aunque no hay diferencias en la sociedad, provoca una ralentización a nivel económico de la misma.
  • En el trabajo hay motivación. ¿Qué motivación puedes tener en un sistema donde vas a cobrar exactamente lo mismo hagas lo que hagas? El capitalismo te permite mantenerte motivado y trabajar para conseguir cobrar más dinero.
  • Libertad para adquirir todos los productos que uno quiera. En el capitalismo no hay limitaciones ni cartas de racionamiento. Si quieres comprar una manzana puedes hacerlo y si quieres comprar diez también. El consumidor tiene la total libertad de comprar aquello que desee con total libertad.

Sin embargo, el sistema capitalista ha tenido y sigue teniendo muchos detractores a lo largo de la historia. Karl Marx criticó el capitalismo debido a las desigualdades que se podían producir ya que la burguesía tiene unas condiciones de vida y trabajo mucho mejores que las del proletariado. Marx lo expresó todo en su obra, el Manifiesto Comunista, un manual económico que dio la vuelta al mundo. Además de Marx, otros pensadores también criticaron al capitalismo occidental, que a partir del siglo XIX experimentó una enorme mejora, ya que lo atribuían al colonialismo de África y América.

Tipos de capitalismo

Pese a que parezca un sistema único, el capitalismo ofrece numerosos tipos a las empresas para operar y sacar su máximo rendimiento, a la vez que conocer ideas de negocio. Uno de los más antiguos es el mercantilismo donde los intereses de la empresa y del propio Estado son comunes. En este sentido, el gobierno del país se marca como objetivo la promoción de los intereses y productos de la empresa en el extranjero para intentar incrementar sus ventas. El mercantilismo parte del principio que se debe conseguir una balanza comercial totalmente positiva y, por tanto, se requiere una colaboración total entre el gobierno y las empresas autóctonas. Sin embargo, también existen otros sistemas donde la intervención del Estado es mínima, o incluso, nula. Hablamos del capitalismo de libre mercado donde las empresas tienen libertad de fijar los precios que les convengan y esperar que la oferta y la demanda del mercado haga su trabajo. En este caso, el Estado se limita exclusivamente a la protección de los derechos de propiedad y a cerciorarse que existe un mercado justo para todos.

En la misma línea, trabaja la economía social de mercado donde el gobierno solo se preocupa de fijar unos precios mínimos, pero además proporciona unos servicios sociales como una prestación por desempleo, unos derechos laborales y un acceso libre a la educación y la sanidad realizando un trabajo más social. En cambio, el capitalismo de Estado es muy similar a una empresa pública ya que los medios de protección de los que disponen las compañías son controlados directamente por el propio gobierno. El capitalismo corporativo, en cambio, acentúa los objetivos de las corporaciones para conseguir los máximos beneficios posibles, aunque se utiliza el instrumento del Estado para intentar protegerse de la posible competencia que pueda desestabilizar su negocio. En medio de todos estos tipos de capitalismo, encontramos la economía mixta que mezcla tanto la propiedad pública como la privada en los diferentes medios productivos. De hecho, la mayoría de países capitalistas de la Unión Europea se definen como economía mixta y, por tanto, intentan aportar a sus ciudadanos diferentes tipos de empresa para trabajar tanto a nivel público como privado.

Con todo, el capitalismo sigue siendo a día de hoy la forma mayoritaria para apuntalar un sistema económico. Incentiva el esfuerzo de los ciudadanos ya que si trabajan correctamente saben que pueden ascender y conseguir más dinero, bienes y servicios que sean de su propiedad privada. Los orígenes del capitalismo se encuentran antes de cristo, y se ha ido pasando de generación en generación. El tráfico de esclavos, aunque no lo parezca, ya era un sistema de capitalismo ya que se pasaban propiedades de una persona a otra a cambio de un pago monetario. De esta forma, actualmente existen muchos más países capitalistas que comunistas, donde la propiedad común es el principal valor de este tipo de sistema económico. Rusia y China son los principales exponentes del comunismo mientras que Estados Unidos lo es del capitalismo, ahora realmente proteccionista con Trump.

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