A la hora de gestionar nuestra cuenta bancaria, a buen seguro que has oído hablar de una serie de códigos capitalizados por el IBAN pero que nunca has acabado de saber realmente de lo que estás hablando. Son códigos de identificación y que sirven para facilitar la realización de transferencias internacionales rápidamente y con eficiencia, que es lo que pide el actual mundo digital y globalizado. De hecho, se crearon con el objetivo de universalizar los número de cuenta y la identificación de las diferentes entidades y sucursales bancarias. De esta forma, todo está al servicio del consumidor de un banco.

¿Qué es el IBAN?

IBAN es el diminutivo de International Account Bank Number y sirve para identificar y diferenciar todos y cada uno de los números de cuenta que hay en toda la zona euro, también conocido como SEPRA. Esta zona incluye todos los países de la zona euro, es decir, 34 países diferentes entre los que se incluyen los 28 de la Unión Europea y que están dentro del Convenio de Schengen. El código IBAN ocupa un total de 20 caracteres, que están divididos por los 4 caracteres iniciales y el número de cuenta de cada titular de sus cuentas bancarias. Obviamente, los 4 caracteres iniciales también tienen un significado indentificativo. Los dos primeros corresponden al código de cada país. Por tanto, en España, todas las transferencias, tanto a nivel nacional como internacional, empezarán con ES. Posteriormente, viene el código de control en cada país. Siguiendo con el ejemplo español, sería ES21 siempre los inicios de cada una de las transferencias. Finalmente, los números de cuenta están formados por 16 dígitos, los cuales, también tienen un significado en cada uno de los apartados. En este caso, podremos identificar el código de cada una de las entidades bancarias, el código de la sucursal donde hayamos creado nuestra cuenta, dos números añadidos de control y finalmente el número que sirve para diferenciar cada una de las cuentas. El código IBAN es similar a un DNI. Solo con el código IBAN, es decir los 20 caracteres descritos anteriormente, es suficiente para realizar cualquier tipo de transferencia en la zona SEPRA, como si de una transferencia dentro de nuestras fronteras se tratara. Sin duda, este hecho no ha hecho más que facilitar el movimiento monetario en una sociedad cada vez más internacional y globalizada a nivel europeo en los últimos años.

Sin embargo, sí queremos añadir una transferencia de tipo internacional, es decir fuera de las fronteras europeas, necesitaremos contar con el código BIC (Bank Identifier Code). ¿Y, muchos se preguntaran después de conocer el IBAN, qué es el BIC? Es un código con el que cuentan todas las entidades bancarias y, que en el caso, de querer llevar a cabo una transferencia internacional deberemos ser capaces de identificar el código BIN de la entidad bancaria destinataria de dicha transferencia y, a partir de entonces, adjuntarlo. Dicho código puede constar de ocho a once caracteres, que significa diferente información. Para empezar, encontraremos el código identificativo de una entidad bancaria, junto al del país y finalmente el de la localidad a la que va dirigida dicha transferencia. Sin embargo, en algunos casos, la longitud del código BIC puede llegar hasta los 11 caracteres incluyendo el código de la sucursal. De hecho, las transferencias internacionales son realmente seguras y eficaces. Una vez el emisor completa la información necesaria, el banco emisor emite un código emisor que incluye este tipo de información y que permitirá conocer de manera realmente exacta el momento y el lugar en el que dicha transferencia se acabará haciendo efectiva para la otra persona.

El código BIC fue un acrónimo creado por SWIFT, que a su vez, es el diminutivo de Society for World Interbank Financial Communications. Es una cooperativa de entidades financieras que empezaron a emitir mensajes a finales de la década de los 70 y que acabaron creando este código BIC para facilitar las comunicaciones a nivel internacional entre las entidades bancarias. Otros sistemas como Paypal también han contribuido a facilitar el pago monetario a gran distancia. Volviendo al código IBAN, aunque no lo parezca, en España solo lleva vigente durante cuatro años ya que no fue hasta febrero de 2014 cuando sustituyó al CCC (Código Cuenta Cliente). A la hora de realizar transferencias también es importante tener en cuenta el tipo de comisión que se puede aplicar por diferentes motivos. Uno de los principales, a nivel nacional, es cuando se realizan comisiones a otro banco que sea ajeno al nuestro. Entre la misma entidad bancaria nunca habrá comisiones pero si el receptor es titular de una cuenta bancaria totalmente ajena a la nuestra, deberemos pagar un plus al banco por los gastos logísticos. Esto desapareció en los últimos años con el código IBAN, que universalizaba las comisiones. Lo mismo ocurre cuando realicemos cualquier cambio de divisa. Por ejemplo, si nosotros tenemos euros y el receptor, en cambio, tiene una cuenta en dólares, yens o pesos por decir algunas diferentes, también deberemos pagar una comisión. El mismo caso se da cuando nos vamos de viaje. Si vamos a un banco a pedir una moneda diferente también nos cobrarán algún tipo de comisión. Incluso, el valor de cambio también puede ser más bajo que en algunas oficinas de cambio específicas situadas en los principales aeropuertos o estaciones ferroviarias. En este sentido, debemos tener en cuenta todos estos tipos de aspectos para encontrar el modo más beneficios de realizar cualquier tipo de transferencia bancaria para salir lo más favorecidos posible de las diferentes operaciones.

Ventajas de contar con un IBAN

Con todo, el uso de un código IBAN también contribuye a enormes ventajas para todos los titulares de cada una de las entidades bancarias. Las más destacadas son las siguientes:

  • Universalizar las transferencias. Uno de los propósitos a la hora de crear la Unión Europea fue universalizar y unificar todos y cada uno de los criterios, incluyendo el financiero. De esta manera, todos los ciudadanos europeos tienen a su disposición un mismo sistema identificativo a la hora de realizar transferencias.
  • Dotar de una mayor seguridad. Obviamente, las entidades financieras trabajan duro para ofrecer cada vez más un mejor sistema de seguridad a todos sus clientes. Con el código IBAN se logra este objetivo, especialmente también a nivel internacional con el código BIC.
  • Un único tipo de cuenta bancaria. Además de traspasar las fronteras también se permite contar con cuentas bancarias iguales a nivel identificativo con los 20 caracteres y, por tanto, sin tener que realizar diferentes tipos de cambio como ocurría antes de la implementación del euro en 2002.
  • Un sistema más práctico. En el pasado, realizar una transferencia representaba una pesadilla para muchos a la hora de tener que contactar constantemente con la entidad bancaria porque había sucedido algún tipo de contratiempo. Con el código IBAN se llega a un sistema más práctico y, por tanto, se es más eficiente a la hora de enviar transferencias sin la necesidad de perder tanto tiempo.

Además de una mayor seguridad a la hora de enviar y recibir transferencias, también reducen el tiempo entre que un usuario envía una cantidad de dinero y esta es recibida por el receptor de dicha transferencia. También permite cerciorarse con exactitud si los datos que hemos proporcionado son correctos o, en cambio, hemos cometido algún tipo de error que deje a la transferencia en el vacío. Este, precisamente, era uno de los grandes problemas con los que nos podíamos encontrar con el CCC. Así, un sistema totalmente estandarizado a nivel de pagos nos aporta un extra de seguridad, que además fue totalmente obligado de implantar a partir del año 2007 para todos los pagos de la zona euro, aunque en España se retardó hasta el año 2014. El sistema digital sirvió para dar un paso adelante en cuanto a seguridad bancaria y facilidad para realizar transferencias, especialmente para aquellas personas que formaban parte de la brecha digital y tenían mayores dificultades.

Cómo conseguir un IBAN

A la hora de conseguir un IBAN existen diferentes formas de hacerlo. Para empezar puede ocurrir que una persona ya cuente con un código IBAN pero nosotros no lo conozcamos. En este sentido, las diferentes entidades bancarias ponen a nuestra disposición en la red calculadores de IBAN donde situando el número de cuenta de algún usuario nos da su código IBAN. Sin embargo, los propios bancos ya advierten de la falta de fiabilidad de este tipo de sistemas y, por tanto intentar utilizar otro tipo de sistemas para conocer el IBAN de otra cuenta a la que queramos realizar una transferencia. En este sentido, si estamos en la otra situación de la tortilla, simplemente entrando a nuestra área de usuario online de nuestra cuenta bancaria podremos localizar el IBAN y el código BIC para realizar transferencias. De hecho, las propias cuentas bancarias lo suelen separar para que no haya ningún tipo de error. Si somos incapaces de encontrarlo, también se puede llamar al teléfono de atención al cliente para averiguarlo y poder realizar la transferencia sin ningún tipo de problema.

El problema vino a finales de 2013, cuando en España entró el código IBAN de forma definitiva. La normativa europea dejaba bien claro que todas las entidades bancarias debían facilitar tanto el código IBAN como el código BIC sin ningún cargo extra y, por tanto, sin pagar un dinero extra. Era la desaparición de las comisiones a la hora de realizar transferencias nacionales entre los diferentes bancos de la Unión Europea y que operaban con euros como moneda principal. Sin embargo, en algunos casos, usuarios se quejaron por las dificultades de algunas sucursales para suministrarles con rapidez todos aquellos códigos que requerían para entrar en la era IBAN. Pese a todo, es un sistema realmente utilizado por los diferentes protagonistas.

Pocos ciudadanos, hoy en día, no utilizan un código IBAN para realizar transferencias. Sin embargo, la llegada de las bitcoins, el sistema blockchain y la criptomoneda amenaza con acabar con este tipo de sistema. Se ganaría aun más en seguridad y se implementaría un libro de contabilidad totamente distinto donde si todos los usuarios no tienen todas las partes sería imposible poder operar con ellos. Todos los movimientos de la comunidad quedarían al descubierto y, todos sabríamos en todo momento dónde se encuentra los diferentes valores monetarios creando un contexto totalmente diferente y donde sería posible conocer incluso cuánto gana un Guardia Civil. Algunas personas ya se han hecho millonarias gracias a este tipo de sistema comprando valores de bitcoins y vendiéndolos por un valor más alto, como si de la bolsa se tratara. Pese a todo, este avance aun está por llegar y se calcula que aun falta algunas décadas para que quede totalmente implementado. De momento, debemos seguir operando con los códigos IBAN, un sistema que permitió modernizar las transferencias y equilibrar a todos los países de la Unión Europea en cuanto a posibilidades de maniobra a todos los niveles y escalas entre los usuarios.

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