El reglamento de IRPF es algo conocido por muchos pero dominado por pocos. La mayoría de profesionales recurren a él, y más especialmente cuando se acerca la campaña de cada mes de julio coincidiendo con la declaración de la renta, para saber lo que les toca pagar y especialmente aquello que pueden conseguir ahorrarse realizando una serie de movimientos determinado. Las siglas son las conocidas Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas, y en este artículo vamos a intentar desgranar todas las claves sobre los conceptos principales que podemos encontrar, así como aquellos pequeños trucos que podemos utilizar para acabar pagando lo mínimo posible a Hacienda y ganar dinero.

¿Qué es el reglamento IRPF?

En líneas generales, el IRPF es aquel impuesto que pagan todas aquellas personas que tengan establecida su vivienda en España, o desarrollen su actividad profesional en este país, a lo largo de un año natural (365 días). Este tipo de impuesto es aplicable a todas las Comunidades Autónomas, aunque cada una de ellas puede aplicar sus propios principios de deducción. A nivel fiscal, debido a la gran cantidad económica que representa por la cantidad de trabajadores españoles, es uno de los impuestos más vigilados por parte de la Agencia Tributaria. El objetivo es fijarse en la Declaración de la Renta, por lo que el IRPF es algo que solo podremos tener voz y voto cuando se acerque la temida declaración, donde podemos quedarnos igual, nos puede tocar pagar más o nos podría salir a devolver en función del resto de actividades que hayamos realizado durante dicho año.

Sea como sea, cuando cobramos nuestra nómina, la Agencia Tributaria aparta un porcentaje en función de la cantidad de nuestro salario hasta llegar al sueldo neto. Dicha cantidad será progresiva en función del escalón en el que nos encontremos. Cuánto más cobremos, mayor cantidad deberemos desembolsar en consecuencia. Esta cantidad será posible recuperarla cuando se haga el balance del resto de nuestras cuentas. Por ejemplo, si somos donantes de ONG y nos tocará pagar más dinero, podremos desgravar parte de dicha cantidad en la Declaración de la Renta. En cambio, si se nos ha retenido de más, la Agencia Tributaria será la encargada de devolvernos la diferencia. El objetivo del Gobierno es asegurarse que todo el mundo paga sus obligaciones anualmente a través de dicha declaración.

Cuando nos enfrentamos a un IRPF deberemos tener en cuenta tres conceptos básicos que nos ayudarán a entender porque pagamos dicha cantidad u otra. Por un lado, debemos hablar de rendimientos. Es básicamente lo que llevará a Hacienda a hacer nuestro borrador de la Declaración de la Renta incluyendo todas aquellas cantidades generadas por nuestro trabajo, ya sea como asalariado o autónomo, y también los beneficios que nos puedan generar el alquiler de un inmueble que tenemos en propiedad a una tercera persona.

Los conceptos principales de IRPF se completan con las ganancias o pérdidas patrimoniales y las imputaciones de renta. Con estos tres conceptos se puede conocer de primera mano en qué consiste el reglamento de IRPF. Las ganancias o pérdidas patrimoniales se utilizan cuando hay algún tipo de cambio en el patrimonio del contribuyente, pero sin llegar a afectar a su rendimiento. Finalmente, el último punto sirve para señalar a aquellas ganancias que se deberían haber obtenido con dinero pero se acaban obteniendo a partir de otros métodos como en propiedades y otro tipo de beneficios que pueda incluir un beneficio para la persona. Esto es, en líneas generales, lo que tiene en cuenta la Hacienda pública para empezar a realizar sus borradores de Declaración de la Renta.

Beneficios del reglamento IRPF

Con todo, los beneficios del reglamento IRPF, aunque muchos ciudadanos puedan no estar de acuerdo, permiten equilibrar a la población a nivel económico. Los más destacados son los siguientes:

  • Tener acceso a servicios públicos. Es cierto que se pagan impuestos pero, a cambio, el Estado puede ofrecer una serie de servicios públicos en educación, sanidad y otro tipo de sectores totalmente gratuitas a la población.
  • Fomentar el Estado del Bienestar. Con esto se busca fomentar el Estado del Bienestar, que tan bien funciona en los países del norte de Europa como Suecia o Finlandia. Se pagan muchos impuestos pero luego todo es gratuito.
  • Equilibrar el nivel de riqueza de cada uno. El Gobierno también intenta equilibrar, en la medida en que pueda, las condiciones económicas de la población. De esta forma, las oportunidades serán similares para todos siempre que algunos seguirán teniendo más dinero y otros menos.
  • Establecer una normativa fiscal. Todos los impuestos deben estar regulados. En caso contrario, estaríamos hablando de un paraíso fiscal que es lo que se quiere evitar a toda costa. Por esta razón, la Agencia Tributaria controla de bien cerca todas las cuentas de los contribuyentes.

Las consecuencias que puede tener el IRPF en la nómina de los trabajadores es algo que conoceremos a continuación. Existe una serie de escalas porcentuales que son las que se utilizan de referencia para calcular cuánto se debe aportar a la Hacienda Pública respecto a lo que se acaba ganando en total al término de cada mes. No olvidemos que estas nóminas son generalmente en base a 14 pagas, que pueden distribuirse de forma prorrateada, o bien con dos pagas dobles que se establecerán tanto en las vacaciones de verano como en las de Navidad.

Cómo pagar lo mínimo posible en el reglamento IRPF

Los tramos IRPF son los que van a marcar la situación en la que se encuentre cada uno de los contribuyentes. A la hora de determinar la retención de los impuestos en nuestra situación personal dependerá de muchos aspectos. Para empezar, además de la cantidad de nuestra nómina, también entra en juego la situación familiar en la que nos encontremos. Esto quiere decir si tenemos hijos y la cantidad de ellos, si estamos casados o en cambio somos solteros. Todo esto será tenido en cuenta a la hora de realizar la declaración de la renta. Entre los jóvenes también será necesario conocer si viven independizados o, en cambio, viven bajo la tutela de sus padres. De hecho, cuando se firma un contrato laboral se realizan todo este tipo de preguntas para determinar donde se ubicará al IRPF de cada persona. Por ello, desde el primer momento se empiezan a tener en cuenta este tipo de respuestas.

Según la normativa de IRPF el mínimo general estaría situado en los 5.550 euros excepto para las personas en edad de jubilación a los que se le añadiría poco más de 1000 euros. A partir de entonces, se aplican unos tramos determinados que van desde los 12.450 euros hacia abajo en el primero aplicándose una retención del 19% hasta más de los 60.000 euros donde se aplica una retención que llega hasta casi el 50%. ¿Cómo calcula Hacienda a que tramo corresponde cada uno de sus contribuyentes? Todos empezamos en el primer tramo aplicando una retención del 19%. A la que superamos el final del primer tramo se aplica la retención del segundo tramo y así sucesivamente hasta llegar al final del año. Puede pasar que alguien nunca supere el primer tramo o que alguien llegue al final del tramo rápidamente, en función no solo de la nómina sino de todos los rendimientos de los que disponga.

Este tipo de retenciones se aplican a los asalariados, pero obviamente los autónomos también tienen su parte de IRPF. Para empezar, una persona que trabaje de forma autónoma deberá abonar una cuota de autónomo, que es prácticamente nula cuando inicia su actividad y que se irá incrementando con el paso del tiempo. Sin embargo, todos estos temas están en el aire y están siendo discutidos por el ente gubernamental. Debate aparte, la actual realidad del reglamento de IRPF indica que cada factura emitida por un trabajador autónomo deberá cotizar el 15% de su valor. En líneas generales es así, aunque como en muchos otros aspectos de la vida, siempre hay excepciones. Para empezar, los profesionales del sector agrícola deberán tributar solo entre un 1 y un 2% en función del tipo de cultivos que acaben realizando. Por otro lado, los forestales deberán hacerlo en un 2%. Las personas que se incorporen al régimen de autónomos tendrán la oportunidad de tributar solo un 7% en concepto de IRPF ya que se entiende que en sus inicios cuentan con mayores dificultades para conseguir desarrollar un negocio.

Una vez conocido cómo funciona en líneas generales el reglamento de IRPF vamos a desvelar algunos tips para que puedas reducir la cantidad de dinero que acabas pagando a Hacienda sin saltarte la ley. Sin duda, uno de los grandes deseos de los contribuyentes que pueden ver como la cantidad que acaban pagando es muy elevada. Coincidiendo con el final del año, es ideal realizar cualquier tipo de inversión en un plan de pensiones aunque la última reforma fiscal ha reducido dicha cantidad desde los 10.000 hasta los 8.000 euros como máximo. Otro truco que podemos llevar a cabo en cantidades más pequeñas, aunque solo es efectivo si nos toca a devolver en la declaración de la renta, consiste en realizar donaciones a ONGs ya que a partir de los 150 euros anuales permite realizar desgravaciones. Comprar viviendas también es otra opción que tenemos a nuestro alcance para conseguir rebajar la cantidad de IRPF que acabaremos pagando en la declaración de la renta, aunque esta propiedad debe haber sido adquirida antes del 2013. Aquellos actores que cumplan con estos requisitos deben saber que pueden llegar a desgravarse hasta un 15%. No conseguirán hacerse ricos pero algo es algo.

En cambio, si nos encontramos en el otro lado de la balanza y hemos realizado la venta de nuestro inmueble también debemos estar atentos. Este dinero será calificado como un rendimiento en la declaración de la renta, aunque si se utilizan estos fondos para adquirir otra vivienda que sea considerada de carácter habitual podemos conseguir no tener que pagar nada a Hacienda. Además, los jubilados que superen los 65 años de edad aún lo tendrán más fácil puesto que no requerirán reinvertir estos fondos porque estarán exentos de realizar ningún tipo de declaración. El final de año es uno de los momentos más importantes para la declaración de la renta. Es el momento en que debemos hacer balance y tratar de cuadrar nuestras ganancias con alguna posible pérdida, o sacando un mayor beneficio. Es, por ello, que es una buena ocasión para realizar inversiones en fondos o destinar una cantidad de dinero a bolsa. Si perdemos no deberemos de declarar, y si ganamos obtendremos un beneficio. Asimismo, si tienes parte de tu actividad laboral en el extranjero debes recordar que cuentas con la posibilidad de tener hasta 60.100 euros exentos de tributación por este simple motivo.

Sin duda, cada caso es único y, por tanto, vale la pena asesorarse por un experto en finanzas personales para poder conseguir el mejor rendimiento y declarar lo menos posible a Hacienda. La declaración de la renta es el punto final a cada año financiero.

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